Miranda en Milán

Autor: Katharine Duckett
Título original: Miranda In Milan
Serie, número: no
Idioma de lectura: inglés (original)
Calificación: 2.5/5

Este libro es una novela corta que trata sobre lo que pudo haber pasado después de La Tempestad de Shakespeare. Se sigue a Miranda que ha regresado a Milán donde su padre retoma el poder. Sin embargo, no se trata del final feliz que ella esperaba. Miranda está encerrada en el castillo, se le obliga a cubrir su rostro y todos susurran sobre ella al pasar. Se siente sola, pero por suerte aparece Dorothea que trabaja en el castillo pero además asegura ser bruja. Es así como inicia una aventura en busca de la verdad. El libro hace algo que a mí me encanta hacer también: imaginar qué pasa después del final. No es algo que haga con todos, muchas veces el libro se acaba y ahí culmina el interés. Pero a veces los libros se vuelven parte de mí y no los puedo dejar ir tan fácilmente, los personajes todavía tienen mucho que vivir y es entonces cuando mi imaginación debe actuar. La autora debió de leer la obra de Shakespeare y ver mucho más allá, se debió hacer preguntas y tuvo que responderlas ella misma a falta de una respuesta en el texto original. En verdad logra crear dudas que igual uno mismo no se había planteado y encuentra respuestas extremadamente creativas para todo. Es por ello que este libro me parecía tan interesante y llamaba mi atención, pero al empezarlo esta curiosidad se desvaneció. 

Me costó mucho trabajo agarrarle el ritmo a la lectura, los primeros seis capítulos los leí por obligación. El detalle es que son tan solo doce capítulos, por lo que durante toda la primera mitad me vi completamente desapegada. A pesar de que crear una continuación propia a una historia parecía algo cercano a mí, noté al leer este libro que hay muchas dificultades de por medio. Por ejemplo, ¿cuánto de la historia anterior se debe contar? ¿Se debe considerar al lector como una persona que ya conoce la historia que se está continuando o contar todo como si no la conociera? Pero, al elegir una de estas opciones, se está dejando fuera a un tipo de lector. Parecería que la mejor opción es encontrar un punto medio, que es justo lo que hace la autora, pero la narración se acaba sintiendo abrupta o superficial. Algunas partes son muy aceleradas porque solo recapitulan eventos de la obra de Shakespeare como si fuera parte de una saga. Estas contrastan con las partes que sí son invención de la autora dónde todo se desarrolla un poco más, no mucho más porque finalmente es una novela corta y no hay espacio para más. Creo que esto funciona muy bien pues toca todos los puntos y no es necesario ir más allá. Por ello no hay nada que solo sea relleno en este libro, todo está ahí por una razón. Pero la sensación general termina por ser la de un collage de resúmenes de buenas ideas. El lado positivo de esto es que no hay manera de predecir qué sucederá, eso me mantuvo con ganas de terminar el libro, a pesar de que el estilo con el que se ejecuta no me acabara de convencer.

Puede que sea en parte por el largo de la historia, o puede ser que no, pero los personajes no me llamaban. Se me hacían planos y no pude sentir conexión alguna que me hiciera preocuparme por ellos y hacer que me interesara por su historia. No sentí nada ni por las protagonistas, me he sentido más apegada a personajes secundarios en otros libros que a ellas. Sus problemas no evolucionaban, siempre eran los mismos y los repetían una y otra vez. Incluso cuando la historia avanzaba y había nuevos elementos, los pensamientos de Miranda tenían que volver a considerar todo lo que ya había tocado antes para llegar a reflexionar sobre la nueva información que consiguió. Obviamente esto es para recalcar la importancia y magnitud de ciertos problemas pero empieza a haber algunos que son mucho mayores y Miranda parecería no verlo. Esto no era ni siquiera desesperante, era aburrido. Dorothea por otro lado, es un personaje que pudo haber sido mucho más pero termina siendo tan solo un soporte para la evolución del personaje de Miranda. Hay partes en las que se habla de cómo ella es mucho más y que Miranda no se digna a tratarla com un ser humano con sus propias dificultades. Miranda promete entonces escucharla más y ahí se acaba todo, es solo una promesa que no acaba de cumplir bien a bien. Lo peor es que esto pasa varias veces. Dorothea ayuda a Miranda a darse cuenta de cosas muy interesantes, pues le hace ver que su ignorancia se ha vuelto privilegio. Pero ella en si es un personaje estático que no cambia nada. Es por ello que la relación entre ellas me pareció precipitada y forzada. Entiendo el interés de Miranda en Dorothea pero no entiendo cómo Dorothea pudo interesarse en Miranda. Es decepcionante porque estaba todo ahí para tener una unión fantástica pero no llega.

Ahora bien, todo esto que dije es principalmente notable en la primera mitad del libro, la segunda es todo lo contrario, esta mitad es una maravilla. Es por eso que le he dado la calificación de 2.5, es justo la mitad de cinco. En la segunda mitad cambia el ritmo de la historia, empieza a ser menos sobre qué pasó antes y más sobre el presente. Tiene muchos más elementos creados por la autora con lo que la narración gana fuerza. Hay una parte desde la perspectiva de Agatha, la tía de Miranda que demuestra todo lo que pudo ser el libro. Con esta parte llegué a sentir más empatía por Agatha en unas páginas que por cualquier otro personaje antes. Aunque se describe gran cantidad de eventos en muy poco espacio se hace de una forma que logra captar el interés del lector por completo, tiene un ritmo perfecto y fluye suavemente, sin los altibajos del principio. El uso de imágenes para decir mucho con poco es impecable y uno queda sumergido de pleno en este mundo. Si todo el libro hubiera sido así me hubiera encantado porque sigue el formato corto pero lo maneja muy bien. Además, en esta segunda mitad se siguen haciendo referencias del pasado pero se construyen mejor, se mezclan bien con el alrededor en vez de aparecer de golpe como montones de información.

El final es inesperado pero bien construido, una vez que entiendes a dónde se va, pequeños elementos antes mencionados hacen click inmediatamente. Me di cuenta entonces cómo la historia está bien construida desde el principio. En el epílogo, Miranda parece por fin darse cuenta de muchas cosas pero también de cómo cambiarlas. Se resuelven los problemas de forma realista (tal vez el de la madre no tanto pero lo dejaré pasar) y se cierran todos los elementos dejando un bonito hilo por el cual continuar. Finalmente acabé satisfecha con el libro, y estoy segura que me hubiera gustado mucho más si la segunda mitad hubiera comenzado antes o simplemente se hubiera tratado de manera diferente la distribución. Es triste pensar que hay tanto potencial inutilizado, más aún porque el final hace que uno se de cuenta de que existía la posibilidad de ser mejor y no lo fue. 

Comentarios

  1. Me fascinan tus reseñas, como fluyen revelando poco a poco la novela. Me dio mucha risa tu acertada calificación. Algún día escribirás , me late, ji. Felicidades! Te admiro y quiero mucho

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