domingo, 14 de febrero de 2016

Reseña: El Cuentacuentos.


S i n o p s i s 

  Ése fue el momento en el que todo dio un vuelco. En el que comenzó la historia que se convertiría la historia de Anna. Ya había empezado antes, claro, con la muñeca, con los viejos auriculares, con la niña pequeña esperando en el patio desierto de la escuela. Con el deseo de comprender quién o cuántas personas era Abel Tannatek, Anna cerró los ojos un segundo y se precipitó fuera del mundo real. Cayó en el comienzo de un cuento. [...] No fue hasta después, y ya demasiado tarde, cuando Anna comprendería que este cueto de hadas era uno funesto.


R e s e ñ a

  El Cuentacuentos nos narra la historia de Anna, quién por razones del destino se atraviesa en el camino de Tannatek, el estudiante más misterioso de su preparatoria. Y así, dos mundos se juntan para crear una de las mejores historias que yo haya leído. 

  Quiero empezar diciendo que la ación sucedes durante el invierno, justamente por estas fechas (en el mes de febrero para ser más exactos). El frío del invierno alemán se transmite a travez de las páginas. Llega a ser tan real que por momentos, al levantar la cabeza del libro me llegue a sentir tan congelada como los personajes. Sí, es solo el clima, pero en El Cuentacuentos, la importancia es monumental. El frío regresa continuamente pero no solo en forma de fenómeno meteorológico, sino como una metáfora que se alarga durante toda la novela. El frío toma la forma de una historia brutal y dura que sin embargo te mantiene pegado al libro de principio a fin. (Les diría más sobre este tema pero no quiero adelantarles el libro.)

  Lo más interesante de esto es que la historia se cuenta dos veces: una en forma de realidad y otra en forma de cuento. Los dos se unen en la narración ya que las abundantes metáforas del cuento sirven para entender la realidad. De hecho, podría parecer que gracias al cuento la historia se vuelve fácil de soportar pero mientras más avanzaba más peso perdía esta teoría, hasta llegar a parecer casi lo contrario.

  Me parece sorprendente lo bien hecho que está el cuento. De por si crear historias para niños es difícil pero además basarla en una realidad tan dura duplica la dificultad de la tarea. Hay algo que no sé bien como explicarlo así que usare un ejemplo. Estás soñando y ves un pedazo de pan, y por alguna razón sabes que ese pan es un pan de higos azules cosechados en Transilvania, a pesar de que nadie te lo haya dicho, lo sabes y es lógico en el sueño aunque no lo es después de que te hayas despertado. Algo parecido sucede en los cuentos: a veces suceden cosas que aunque no tienen explicación, parecen lógicas y no destruyen la continuidad. Eso es justamente lo que pasa en el cuento de Abel. Claro, más tarde lo ilógico se vuelve lógico cuando conectas las partes y las unes con la realidad del libro. 

  El estilo de la autora es perfecto para este tipo de libro. Las conexiones que hace son discretas pero muy poderosas. Todo parece perfectamente tejido, con una rítmica suave que se desliza sin problemas sobre las páginas, pero de repente, hay frases que cortan el hilo. Puede que estas oraciones no tengan ninguna importancia lógica, pero el acento que tienen gracias al corte las destaca el resto. No solamente es el frío, es gracias a la forma de escribir de Antonia Michaelis que el sumergirse se vuelve tan sencillo. Con tan solo leer un par de lineas ya estás de lleno en el mundo descrito y al intentar de salir de él la mente se queda dentro.

  ¿He mencionado alguna vez lo mucho que me gustan los personajes inteligentes en los libros? Claro que sí, lo hago todo el tiempo. Esa es la razón por la que Anna me parece un personaje tan agradable de leer. Y es que la inteligencia no siempre tiene que ver con entender matemáticas. Mucho del libro consiste en sus reflexiones y pensamientos, si no fuera por estas partes ella se vería como algo totalmente diferente a lo que es en realidad. Por otro lado, Abel (pues prefiero referirme a él por su nombre de pila, y ya entenderán la razón cuando lean el libro) es un misterio. Nunca sabemos lo que piensa, y lo único que se puede saber de él es gracias a sus ojos y de la interpretación que les dan los otros personajes. Pero claro, hay mucho más en él, y me encantaría decir todo pero no quiero spoilerar nada, así que me limitare a decir que es alguien muy fuerte y que me es imposible odiarlo.

  El final. Ya sabía lo que pasaría, y de todos modos... *suspiro*. Pues solamente con un suspiro puedo expresar mis sentimientos por el final. Es horrible, es precioso, me destruyó, me dejó confundida, enojada... Es una mezcla de emociones: una sensación intensa para un final intenso. Lean hasta el ultimo capítulo, creanme, es necesario. Después tomen un momento para recuperarse. (Ya luego pueden escribir un comentario en el blog diciéndome que opinan o un correo para desahogarse.)

  Una ultima cosita: la escritora es médico. Un ejemplo más de que ciencias y artes no tienen que estar separadas. 

¿Lo recomiendo? Este libro me dejo en shock. Me hizo reír, mi hizo pensar, me hizo pasar frío y a pesar de lo mucho que me hizo sufrir lo he amado de principio a fin. El Cuentacuentos es claramente un libro dirigido hacia jóvenes y sin embargo, yo creo que también lo pueden leer los ya-no-tan-jóvenes y los nada-jóvenes. Con este tipo de libros se demuestra que la literatura para jóvenes sí es literatura y que puede llegar a ser buena. 


- Julia.

P.D. Tengo muchas ganas de hablar más sobre este libro, así que si les interesa una entrada llena de spoilers sobre el libro y mi opinión mas detallada, comenten ahí abajo. 

1 comentario:

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