jueves, 28 de enero de 2016

Reseña: El Creador.



S i n o p s i s

  Erick, un joven de 16 años, ha traspasado la barreara de lo real e imaginario y ha llegado a Vâudïz, un mundo mágico que supuestamente solo existía en la cabeza de su amiga Irene. Aunque no entiende cómo llegó ahí, algo le dice que su presencia es de vital importancia y que la vida de aquel lugar depende de él. Junto con Nannerl, la líder de las guerreras nocturnas, deberá enfrentar a Rexus para devolver el equilibrio y la paz a Vâudïz y, al mismo tiempo, encontrar al creador de ese mundo. Pero Erick no está seguro de si quiere o no sacrificar su vida en esta aventura que no considera propia. Al fin y al cabo es Irene quien debería intentar salvar su cuento. Erick buscará regresar a casa lo antes posible pero no lo tiene fácil. Su destino eta marcado desde antes del inicio de los mundos y Erick no puede escarpara a él. 


R e s e ñ a

  El Creador, es la segunda parte de la tetralogía de Vâudïz. Este libro, al igual que el de La Heredera, ya lo había leído hace unos cinco años más o menos, y no me acordaba mucho de él. El leerlo fue como tener un déjà vu continuo pues todo se me hacia conocido pero no lo recordaba. De algún modo fue como leerlo por primera vez pero también fue como ver recuerdos ajenos (por cierto, esta sensación queda muy de acuerdo con la trama del libro). 

  Leer este libro me costó mucho trabajo. Me tardé tres semanas en acabarlo pues solo pensar en leer me daba dolor de cabeza pues sabía que cada frase me pediría un montón de trabajo, cosa que no tendría que suceder. Esto me desconectaba de la historia pues el esfuerzo requerido me cansaba con muy pocas páginas leídas. No creo que esto haya sido a causa de la relectura (aunque no lo puedo asegurar pues no recuerdo cómo experimenté mi primera leída). Yo creo que es algo en la narración. Lo noté hasta el final del libro. Después de haberlo abandonado por casi una semana a tan solo unas 100 páginas del final decidí que era momento de terminar, de quitarme este peso de encima. Lo tomé y me pareció impresionante más fácil de leer hasta que llegue a una parte con una descripción extremadamente pesada. Me puse a hojear el libro y encontré varias partes como esta. He ahí la explicación. De repente, sin razón alguna, hay unas descripciones que detienen la historia, eran estas partes las que hacían que me doliera la cabeza y no pudiera continuar. 

  El principal problema con esto es que ya no puedes seguir los hechos de la historia fácilmente. Y en realidad la historia, que ya era buena en La Heredera, mejora en esta segunda parte. Ahora seguimos durante más tiempo los acontecimientos en Vâudïz, que al igual que con el primer libro me gustaron más que lo que pasaba en el "mundo real", es decir con Irene. Lo que es chistoso, es que a pesar de que Vâudïz está sumergido en una noche perpetua, lo imaginaba mucho más luminoso que la Tierra (a esta la veía totalmente gris y nublada). 

  Ahora no solo seguimos a Nannerl en Vâudïz sino que también lo que le pasa a Erick ahí. Aunque también hay algunas partes que nos relatan cosas que no son cercanas a estos dos personajes que están muy bien. Esto nos da una perspectiva mucho más grande de lo que esta pasando en este territorio que es muy grande y variado. Los misterios que se quedaron sin respuesta al acabar el primer libro siguen sin respuesta en este, ademas otros se suman. Como Vâudïz es un mundo muy original y diferente, en el que las reglas de las magia cambian por completo es muy difícil intentar averiguar lo que sucederá por cuenta propia. Lo único que queda es leer y leer hasta encontrar las repuestas. Y estas no aparecen hasta el final. 

  En El Creador aparece un personaje nuevo al que quiero mencionar. Ya en el libro anterior me había encariñado con Nannerl sobre todo y con Arzahel. Esto continuó en este segundo libro. Pero además se sumó Fant a mi lista de personajes queridos. Ella sigue el mismo patrón de carácter que los dos primeros (y tal vez por eso también me encariñe con ella). Es fuerte, valiente, simpática, pero sobre todo muy humana y real. Esta es la característica que yo considero más importante en un personaje. Fant está tan bien hecha que podría ser alguien real, alguien que puedes conocer y no pensar "seguro es un robot", cosa que podría pasar con muchos otros personajes, no de este libro, por supuesto. 

  En el primer libro había sentido pena por Irene, luego me había desesperado muchísimo. En este libro ya no sentí nada, me daba igual, era solo un personaje más para mi aunque en realidad sea uno de los principales. Lo que pasó es que ya no juega la carta de "estoy taaaan sola", que me hacia sentir pena por ella, y tampoco la de "digo que nadie me quiere aunque claramente todos me quieren", que me súper chocaba. Ahora no hace nada, literalmente. Y me cae mal pero no me cae mal. Y me cae bien pero no me cae bien. En fin, me dejo confundida. Es un personaje muy complejo y el que más invita a reflexionar. 

  Irene juega un papel importante al final del libro. Es un final sorprendente y muy veloz. En un principio no quedé satisfecha con él, pero luego sí me gustó. ALERTA PEQUEÑO SPOILER : De hecho, hasta creo que Irene no tomo una decisión tan mala como la pintan. 

Personalmente, sí voy a acabar la serie. Esta tetralogía me ha seguido ya por muchos años y de verdad quiero acabala. Además sospecho que la narración será mejor con los próximos libros pues la autora ya tendrá más practica. No voy a leerlos inmediatamente pues aunque me quede medio picada, estoy cansada por culpa del El Creador. 

¿Lo recomiendo? En fin, si ya leíste La Heredera probablemente sabrás si crees que vale la pena continuar con esta saga. Puedo concluir que a pesar del estilo pesado la historia mejora en esta segunda entrega. Y por eso, no sé si quitarle media estrella o no... Le doy 3.5 por la historia pero pudo haber sido un 3 por culpa de la narración. 


- Julia.

martes, 5 de enero de 2016

Reseña: Ácido Sulfúrico.


S i n o p s i s

  Llegó el momento en que el sufrimiento de los demás ya 
no les bastó: tuvieron que convertirlo en espectáculo.


R e s e ñ a

A continuación una reseña corta para evitar cualquier tipo de spoilers...

  Como todas las novelas de Amélie Nothomb, Ácido Sulfúrico es una historia sencilla, entretenida y original hasta el final. Lo que tienen estos libros es que no hay sinopsis alguna en la contraportada o solapa, lo único que hay es una frase sacada del libro. A menos que te lo digan o que lo busques en internet, te sumerges en la lectura en ignorancia. No sabes ni siquiera de que trata la historia, es una especie de voto de confianza hacia la autora. De cualquier modo no creo que sea posible hacer una reseña sin dar algunos elementos de la historia así que, en resumen, el libro habla de un campo de concentración televisivo. Por si quieren saber más les dejo a continuación una sinopsis de internet (en gris para que los que no la quieran leer no se spoileen nada): 

  El último grito en programas televisivos de entretenimiento se llama «Concentración». Por las calles de París se recluta a los participantes de este reality show, que serán trasladados al plató en vagones como los que transportaban a los judíos durante el exterminio nazi y, después, internados en un campo. Ante las cámaras de televisión, los prisioneros son golpeados y humillados. Pannonique, una estudiante de gran belleza, es reclutada. Zdena, una mujer sin empleo, se enamora de ella. Una pareja fatal: la víctima y el verdugo.  Una historia que sirve como crítica de un mundo brutal, un mundo en el que incluso la denuncia del sistema pertenece al sistema.

  El libro tiene un narrador omnipresente que va contando lo que pasa en el entorno de los diferentes personajes: los guardias, los organizadores del programa, los prisioneros, el publico, etcétera. Se pasa de uno al otro muy de repente y en puntos cruciales, creando suspenso e invitando a continuar. Esto puede ser desconcertante al principio cuando no sabes lo que está pasando pero se vuelve más y más útil mientras avanzas. Otra de las características de la narración es que no dice todo. Mucho de lo que pasa los tienes que descubrir por deducción. Los espacios blancos dicen más que las letras. Son cosas lógicas que ni siquiera tienes que pensar: simplemente entiendes. Pero esto quiere decir que no todos vamos a entender la historia de la misma manera. 

  Los personajes son sencillos y cumplen su función. Es gracias a las MUY marcadas personalidades de estos que la historia toma forma. Al principio parece que cada uno de los personajes son una sola cosa: los buenos y los malos, los listos y los tontos, los bonitos y los feos. Lo blanco y lo negro. Pero la historia desarrolla poco a poco a los diferente personajes para que al final el lector quede sorprendido. No sé ya cuantas veces he mencionado lo importante que es que las cosas no sean solo blancas y solo negras pero el punto es que este libro hace justo eso. No solo los personajes funcionan de esta manera, todo el libro es así. Primero parece una larga descripción que no lleva a ninguna parte pero luego...las cosas cambian. 

  El libro es corto, muy corto, así que se lee rápido. Sin embargo, en ningún momento parece ir demasiado aprisa u olvidar elementos por ello. De hecho, como la historia puede ser medio dura a veces y además invita a pensar y a crear uno mismo el libro en los espacios blancos, creo que si el libro hubiera sido alargado se volvería muy pesado, y por consecuente, no tan entretenido. Creo que lo que tienen de especial los libros de Amélie, es justo esto: son para un momento, para una pequeña pausa entre dos lecturas mayores. Sin dejar de ser por ello buenos libros que merecen atención y reflexión. Una muestra clara de que el tamaño no es lo que hace un libro bueno o malo. 

¿Lo recomiendo?  Ya con el Estupor y Temblores había descubierto lo maravillosa que es esta autora pero ahora que ya he leído más de ella (más reseñas de sus libros muy pronto) me considero su fan oficialmente. De entre todos esos libros que he leído, Ácido Sulfúrico ha sido uno de mis favoritos pues toma algo que no parecería muy "grande" para crear algo enorme. 



-Julia.